Viaje a EEUU, dia 1

Principios de agosto de 2004.

Estamos dirección a Paris para coger otro vuelo que nos llevará a las Américas con Air France. Vamos en un Air Bus A320, de los pequeñines. Mi compañero de asiento (son triples y, como somos 4 me ha tocado ir a mí solita, menos mal que sólo hay un señor en mi grupo de asientos) se ha sentado en ventanilla, sin pedirme permiso ni consultarme ¡ha cerrado la ventanilla! ¿Y si resulta que yo, inocente de mí, quería mirar cómo es el cielo y esas cosas? ¿¿¿EH????? ¿¿¿Se le ha ocurrido pensarlo???

En fin, nos han dicho algo en un idioma extraño que parece ser como inglés pero con ese acento tan bonito que le dan los franceses, lo que implica que no hemos entendido absolutamente nada. Espero que no fuera que se está cayendo el avión y nos vamos a estrellar....

Ya llegamos al Charles de Gaulle, París (por cierto, cuando íbamos a aterrizar le pedí a mi amable compañero de asientos que si podía subir la ventana).

Aquí tuvo lugar una anécdota curiosa entre mi tía y una amable (y enorme) trabajadora del aeropuerto acerca de si se debía fumar o no en las pistas, con queroseno cerca, pero el resto de nuestra estancia en el aeropuerto francés fué sin incidentes. MIENTO, es verdad. Viajamos a EEUU después del 11S, lo que implica que, por supuesto, nos pararon antes de entrar en el avión para revisar nuestras mochilas, con cacheo incluido...

Por fin parece que hemos conseguido subir al avión (todo sea que aparezcan agentes de la CIA y nos saquen a la fuerza, con bombas de gas y eso...) y es un estupendo 747, en el que el espacio que tienes para las piernas es el justo para que tus rodillas choquen con el asiento de delante (y no es que yo sea una torre). Teníamos los baños justo detrás, así que por lo menos podíamos reclinar el asiento sin molestar al de atrás.

La tripulación nos ha pasado dos papelillos, uno blanco y otro verde, para rellenar. La blanca la tiene que rellenar un sólo miembro de la pandi, así que se encargó mi madre (gracias a Tutatis no debió poner nada sospechoso, porque conseguimos volver a España sin que nos molestase ninguna de las varias agencias gubernamentales de seguridad).

Menú del avión:
Ensalada vegetal de feta y huevo cocido
Segundo a elegir entre pollo asado con ratatouille y patatas asadas o raviolis con salmón.
Un trozo de camembert (por algo son franceses ¿no?)
Yogur, flan de albaricoque, café y té.

El viaje se me hizo ETERNO y eso creo que fueron como 6 o 7 horas. Llegamos al aeropuerto de Nueva York a las 22 hora local, las 4 de la mañana españolas. Y empezó nuestra aventura....

Como llegamos tan tarde, pues resulta que las ventanillas pra reservar o pedir habitacion para los hoteles del aeropuerto estaban cerradas, y NO TENÍAMOS UN HOTEL RESERVADO PARA ESTA NOCHE (Já, já, já. Esto me enseñó a tener tooodo reservado cuando vaya de viaje). Bien, bueno, no paaasa naada. Pues no dormíamos en un hotel del aeropuerto, da igual.
Se decidió que nos iríamos a dormir a New Jersey (el sitio exacto no estaba claro), y a la mañana siguiente alquilaríamos el coche para ir a Carolina del Sur, que ahí si que teníamos reservado el hotel para una semana, porque es donde más íbamos a estar (Menos mal...)
Nos enteramos de que desde el aeropuerto salía un bus que llegaba a Port Authority, la estación de autobuses de Nueva York. Pues allá que vamos. Por cierto, un taxi costaba 200$... no comment. El billete del autobus costó 15$, y nuestra aventura por las calles de Nueva York, no tiene precio.

En vez de dejarnos en la estación, nos dejó en la 8ª avenida, por no sé qué problema, la lado de la esquina con la 42, que es donde estaba la estación. Así que a andar por Nueva York a las 11-12 de la noche, con unas maletas de un tamaño a tener en cuenta. Y las ruedas del mío estaban rotas. Y ENCIMA VA Y SE PONE A LLOVER. AAAghhhh!!!

Un inciso, no sé si habréis visto el capítulo de los Simpsons en el que van a Nueva York, y Hommer quiere salir a toda prisa de ahí antes de que anochezca. Pues la verdad, tenía razón. No sé si luego será un sitio súper seguro y súper tranquilo, pero desde luego no es la impresión que transmite, y menos, claro, cerca de una estación de autobuses pasada la frontera de la calle 42, en la zona este (al parecer, una mitad de esa calle está bien, la otra no. De la 5ª a la izquierda está Ok, de la 5ª a la derecha... malo)

En vez de ir directamente a la estación, nos fuimos a buscar la calle 45, porque nos dijeron que allí había un hotel (mala idea). Todo esto, no lo olvidéis, con las maletas. La mía, por cierto, pesaba 18 kilitos y cada rueda iba para un sitio diferente al andar, no sé si ya lo he dicho. Resultó (qué sorpresa) que el hotel era astronómicamente caro (creoque era el Marriott JA JA JA). De vuelta a la estación.
Y ahora llueve de verdad, vamos, con ganas.
De camino al hotel, por cierto, nos siguieron 3 tipos sospechosos (no entiendo por qué, si pasábamos tan desapercibidos... apénas se nos notaba que éramos turistas perdidos) pero luego pasaron de nosotros.

Por fin, la estación. Un sitio a cubierto (menuda gente en los alrededores, claro, a esas horas...) Ahora a rezar porque haya un autobús que nos lleve esta noche a New Jersey. ¡Lo hay! ¡Gracias! Compramos los billetes y, mientras esperábamos, hubo un pequeño incidente sin importancia entre la parte fumadora de mi familia y las alarmas de incendios de la estación que hizo que se retrasasen todas las salidas de autobuses, sobre todo (qué cosas) la nuestra. Pero no llegó a más.
Parece que nuestro autobús ya está listo para salir. Necesitamos dormir pero YA. ¿Qué? ¿Que no podemos subir? (por qué no me extraña???). Uf, falsa alarma, es que, como llevamos maletas, tenemos que esperar a que suba todo el mundo para meter las maletas abajo y luego ya subir. No, si al final dormimos en la estación.
Al final si subimos PERO SÓLO HABÍA DOS ASIENTOS Y ÉRAMOS 4. Me parto.
Pues mi hermano y yo en el pasillo, de rodillas (si, de rodillas, no nos queríamos sentar por si alguien quería pasar). Había de todo en el autobús, entre ellos una especie de equipo de fútbol americano (no sé si lo eran, pero eran enormes) borrachos perdidos, cantando canciones de guerra. Os juro que estaba tan cansada que me dormí de rodillas, aunque hacía lo posible por no dormirme; estaba muerta de miedo, porque veía que al final nos pasábamos la parada, y vete a saber dónde acabamos. Cuando se fué bajando gente, nos pudimos sentar. El viaje se me hizo eterno, pero llegamos. El autobús nos dejó justo en un motel que no estaba mal, nos registramos (menos mal, un poco de suerte, tenían habitaciones) y a dormir!!! (encima de la cama)

Fin del día 1.
MyFreeCopyright.com Registered & Protected